28 Dic 2015

Por Juan Camilo Quintero

http://www.elcolombiano.com

La forma como se gestionan las organizaciones hoy día ha cambiado de manera radical. Antes, las estructuras eran totalmente jerárquicas. Todo lo que decía el jefe se hacía a su manera, y la mayoría de los empleados se limitaban a seguir un determinado proceso donde la medición del resultado estaba sujeta al cumplimiento milimétrico de las instrucciones dadas. La estrategia, por lo general, era construida por un grupo directivo reducido que no consultaba al resto de la organización, y un poco el lema era: “los de arriba piensan y los de abajo operan”.

En un mundo exponencial donde los cambios se pueden dar de manera radical y la competencia surge de manera inesperada y con modelos de negocios totalmente diferentes en muchos casos, la realidad es que una estructura organizacional jerárquica y rígida, sin espacio para la innovación, está determinada a desaparecer. Cada vez son más los ejemplos de competidores que surgen y que la industria tradicional no vio llegar por falta de entendimiento de las nuevas tecnologías y el no uso de la vigilancia tecnológica y la inteligencia competitiva. La industria hotelera no vio llegar a AIRBNB que, sin un solo peso invertido en edificios y camas, tiene hoy en día presencia en más de 33.000 ciudades y está valorada en más de U$10 billones. Las empresas de taxis no vieron nunca aproximarse un nuevo modelo como UBER que, sin ser propietario de algún vehículo y sin conductores, está presente en más de 68 países, es decir, es la primera empresa verdaderamente global en su segmento y a hoy vale más de U$17 billones. Estas dos compañías están cambiando el paradigma del surgimiento de nuevas empresas y de las nuevas formas de hacer negocios. Lo más impresionante es que estas dos empresas han tenido crecimientos vertiginosos en menos de 7 años y que ratifica que la innovación no es solo de producto sino también de modelo de negocios.

La realidad es que el crecimiento exponencial nos obliga a gestionar el conocimiento de todos los empleados para que saquen lo mejor de ellos y de manera colaborativa desarrollen ideas para afrontar las nuevas tendencias pudiendo así la organización sobrevivir y crecer.

Para nadie es un secreto que la estructura jerárquica tradicional se ha invertido y hoy los directivos se ponen por debajo de sus empleados bajo un sistema de innovación claro que les permite capturar las ideas y el mayor valor posible de sus colaboradores, para posteriormente priorizar y jerarquizar las mejores ideas a ser implementadas. Pero un sistema de estos funciona cuando el empleado se siente feliz en la organización. Pasamos la mitad de nuestras vidas trabajando y es responsabilidad de los directivos estimular el desarrollo de organizaciones felices que den como resultado más empleados comprometidos con la generación de nuevas ideas que, a la vez, inyecte velocidad a las empresas en un mundo hipercompetido.

Si hablamos de organizaciones felices, obligatoriamente me debo referir a Ruta n, la cual alcanzó 92 puntos en el estudio de clima, satisfacción y buenas prácticas de gestión humana (2015), desarrollado por la empresa Psigma, que ha evaluado más de 2.500 organizaciones en todo el mundo, lo que la ubica en una escala de excelentes prácticas, logrando incluso 97 puntos en la variable de referenciación y orgullo. Temas como horario flexible, puestos de trabajo abiertos, estructura organizacional totalmente plana, construcción estratégica y operacional colectiva, hacen que hoy seamos una organización feliz para la gente e innovadora para la ciudad.

Estos resultados, unidos al logro de los indicadores estratégicos de la Organización, nos permiten demostrar que es posible contar con una entidad que logra sus metas y cuenta con un equipo motivado.

Es posible tener organizaciones públicas o público-privadas innovadoras, flexibles, felices y con gran aporte al desarrollo de la región. Esto nos permite hablar de transformación continua en Medellín.

Comenta